
Como instructores siempre hemos enseñado que asegurar a un compañero es como si te confiara su vida. Y que cuando alguien te pide que lo asegures, es porque confía en ti plenamente y que tu aceptas la responsabilidad de su vida en tus manos.
¿Será por eso que la amistad entre escaladores se vuelve tan entrañable?
Yo creo que si.
Se dio ese fin de semana, la rara situación de salir a escalar solo mi mejor amigo y yo. Y digo rara porque casi siempre llevamos a un grupo, o estamos dando curso, etc.
Pero esta vez se dio que solo salimos a escalar los dos:
Los dos viejos amigos;
Los antes maestro y alumno;
Los hoy colegas;
Los compañeros de mil aventuras ...los hermanos de la roca.
Y entre chanza, broma y momento filosófico, tomamos aquellas viejas veredas por las que hacía mucho no andábamos. Ese día nos sentimos con ganas de probarnos de nuevo en aquellas rutas que nos vieron nacer como escaladores.
El día prometía. Sol brillante, aire fresco, bosques hermosos, enormes rocas, ¿Qué nos podía hacer falta? ¿Qué podía ser mas magnifico? Pues nada menos que la mirada vigilante de un gran halcón que planeó majestuoso sobre nuestras cabezas, cortando el aire con sus alas mientras nos inspeccionaba. Y luego, satisfecha su curiosidad, remonto las alturas en un instante, llevándose con el nuestra admiración y respeto.
Volviendo a la realidad, nos encontramos dudando en una bifurcación de veredas.
- Estee, ¿Qué no es por acá? - pregunte señalando la vereda a mi derecha que bajaba hacia una barranca.
- ¿Que no vamos a "los viejitos"? - respondió Josué apuntando a ningún lado, aún inseguro de la dirección correcta.
- Si, pero yo me la sabia por aca - insistí.
- ¡Ah! ¿que no había que ir por el "León Alado" y luego bordear?. Replicó Josue aún tratando de recuperar su mapa mental de la zona.
- Pues por acá esta mas fácil ¿he? - concluí según yo muy seguro.
- ¡Pues va!, que de ese lado no conozco y vemos que hay - rápida solución a un dilema sencillo. ¿Como negarse a recorrer un camino nuevo? Difícilmente nos podríamos perder en esa zona que conocemos bien…aunque luego no recordemos cual es la vereda correcta.
Seguimos pues la ruta descendente mientras cotorreabamos sobre el último capitulo del libro que le estaba traduciendo del ingles al español, ja, para que acá mi amigo lo pueda entender.
Lo mas gracioso es que pasados unos minutos ya los dos estábamos volteando a todos lados tratando de reconocer la zona. Había yo buscado bordear una pared de rocas buscando la zona que conocemos como "los viejitos", y lleve a Josué por una vereda que él no había recorrido nunca antes.
- ¿Vamos bien? - me preguntó después de verme voltear al camino ya andado por quinta vez.
- Mmm, si, es que me falta algo aquí - le respondí sin dejar de andar. Allá atrás estaba la pared que según yo debíamos bordear pero me faltaba un punto de referencia - aquí debería de haber...- me interrumpí al ver la pendiente que buscaba - !Ah si!, ahí está, vamos bien – declaré y mi amigo nada mas se me quedo viendo como diciendo "ah si serás tan...¡en fin!".
Pocos metros más allá estaba el lugar señalado.
-¿Que? ¿aquí es? - replicó Josue cada vez mas extrañado. A nuestra derecha había una pared tremendamente vertical y al otro lado una vereda que atravesaba por un cauce de riachuelo, ahora lleno de vegetación, y después subía por una pendiente hasta la pared de roca vecina.
- Si, aquí es, mira, allí esta una placa, mas allá la otra...- contaba yo despreocupado.
- Oye, pero es que esta no es esta la ruta que tiene el despegue alto y que ya en la cumbre hay que brincar a la pared de enfrente y...- gesticulaba Josué cuando lo interrumpí.
- Oye oye, esa que dices es "la azteca" y dijimos que veníamos a "los viejitos" -
- Ah, ¿si? - aun incrédulo Josue se acomodo los lentes.
- Sep - le respondí descargando la mochila y empezando a sacar equipo.
- Bueno, ¡ya estamos aquí! ¡pos vamos a darle! ¡que caray!
Después de la clásica batalla para ver quien punteaba la ruta se inició ese día de escalada. A mi me toco puntear, por supuesto.
Sucedió entonces que, nos dimos cuenta que la ruta era más demandante de lo que nos imaginamos en un principio. ¡Desde abajo se ve bien fácil!, pero ya con las manos en la roca, todo cambia.
Me metí yo solito en problemas para meter la tercer placa. A esa altura los agarres eran más pequeños y escasos. La inclinación de la pared empezaba a ser "en contra", lo suficiente para sentime inseguro pero no lo bastante para considerarla extraplomada. Para decirlo fácil estaba mal acomodado y no lograba acomodar bien mi mano izquierda para poder sostenerme y con la otra poder meter la anilla en la placa.
El resultado, mi mano izquierda se empezaba a cansar y con la derecha no atinaba a meter el mosquetón en la placa. Logre meterla ya sintiendo que no me podría sostener mas tiempo y que me caería...o como le decimos acá, echarme "un vuelito".
No saben como odio caerme y "volar", aun no me acostumbro a esa sensación de vacío al caer, que aunque es emocionante y se que la cuerda me puede detener...no deja de ser algo MUY inquietante.
- Josué, aguas, voy a volar - dije con voz media temblorosa por la emocion del momento.
- Ok, acá listo - respondió al momento.
Mire hacia abajo y creí poder alcanzar la anilla de abajo antes de caer, así mi caída no sería tan larga hice el movimiento de estirar la mano, pero con eso provoque que Josué me diera un poco mas de cuerda.
De repente mi mano izquierda totalmente casada perdió el agarre, comencé a caer e instintivamente me acomode para evitar pegarme contra la pared, pero seguía cayendo, y mas de lo esperado.
Debo apuntar que aunque me pareció extraño que no se hubiera detenido ya mi caída, no estaba preocupado, no sabía que pasaba, pero si estaba seguro de algo: del otro lado de la cuerda estaba Josué y eso para mí equivale a seguridad.
La cuerda se tensó, mi caída se detuvo...ya cerca del suelo.
Josué jadeaba de la sorpresa, y yo de la emoción.
- Te pasas - me espetó Josué - primero me haces creer que te vas a sujetar de la anilla de abajo y de doy un poco de cuerda...¡y luego te caes!...¡¡tuve que reaccionar a mil por hora!!. - respiramos y luego ya tranquilos nos reímos y bromeamos...y por supuesto seguimos escalando.
-Josue Contesta: Y asi sera amigo mio, y creo que es momento para algo asi y no por la imagen estas gordo eh!!! jejejej






