viernes, abril 28, 2006

Otra mas de "Las Ventanas"


Hacia ya rato que no subia a la ventana, y este domingo que no hubo quorum, el "jefe" (Josue) y "el lobo wontolla" (yo, Ricardo), decidimos subir para reiniciar un programa de entrenamiento después de tres semanas de trabajo en escritorio y nada de escalada.

El dia estaba soleado, muy padre, y allá vamos en solitaria cordada para alcanzar la cumbre.

¿Porque escribo esta cronica si ya antes he hecho esta escalada y he escrito mis vivencias?, pues porque por curioso que parezca, cada vez que subo a "La Ventana" es una experiencia distinta. Y este ascenso fue diferente a todos los demás.

!Ja!, no saben como me gusta hacer repelar al "Jefe", lo hice dar una vuelta en valde al acercarnos al pie de la ruta. Para escuchar su clasico bufido y un: "!!! Pi...., wontolla !!!"

Y ya en la ruta, pujidos, gemidos, jadeos y los "Subele, subele", los "¿como vas? y sus respuestas de "Bien", unas veces tranquilas, otras veces apremiantes, otras como si quisiera responder "no molestes, compadre".

Llegamos a la primer reunión y el "jefe" ya pujando (algo muy raro). Me agradó comprobar que aún me sudan las manos al rodear "la bola" para alcanzar el punto donde se deriva para la ruta directa y la transversal.
Debo decir que que yo iba de punta.

- Compadre, ¡como me sisca este pasito! - le digo mientras hago pasar la cuerda por la bola, y me suda todo nada mas de pensar en el vacio a mi espalda. (!! Eso me gusta !!).
- No seas payaso y siguele - me responde Josué para variar.

Siguieron los clásicos, !llegué!, !recupero!, !voy!, !vas!, para reunirnos en el punto "sin retorno". Llegando a ese lugar vi ahi a otro escalador, se notaba a leguas que era su primer vez en "la ventana". Estaba cómodamente sentado en una bola y tapando las placas de la reunión con su espalda. Traía un radio colgando del cuello y, al parecer, estaba esperando a que lo recuperaran.

- Hola, ¿como vas? - le saludo.
- Bien - Y como que no le caia el veinte de que tenia que hacerse a un lado para darme chance de anclarme, !! y yo con las manos sudando!!.
- Esteeee, ¿no me das chance de anclarme? - puso cara de ¿!What!? y luego reaccionó.
- !Ah!, !si, claro! - creó que se sentaría en la bola que tenía aun lado, pero en lugar de eso, se paró, subió un poco sobre la pared, !y ahi se quedo parado incomodo y todo!. !ja!.
- Gracias, ¿he?, gracias - puse mi sistema y recuperé al Josefo que tardo un suspiro en llegar. Le prepare su anclaje y ya anclado le paso la cuerda PULCRAMENTE plegada sobre mi personal (eso tambien me gusta) y veo al otro muchacho moverse incomodo.
- Mira, bajate aca y te sientas, ahi te vas a cansar - le digo mientras le señalo la bola abajo de sus pies.
- Esteee, no, aqui estoy bien - respondió. "Bueno", pense, "allá tu".

Y sigue la escalada. Todo un relajo, digo, comparado con otras ocasiones.

- Sale wontollita, vas.- me apresura el "Jefe".
- ¿Ya me tienes? - le pregunto antes de desanclarme.
- Seguro - me muestra mi cuerda bien colocada en su sistema.
- Bueno, aguas ¿he?, que aqui si vuelo - le digo mientras me desanclo y me sacudo las manos para aliviar un poco el hormigeo por los nervios.
- Si como no - se burla el "jefe" - ¡ya subete! -
- Voy - nervios, nervios, adrelanila, adrenalina. Ya se que mis manos me van a sostener sin problemas, pero ¡como me encanta hacerla de emoción!. - ¡Argh, tensa compradre, tensa! - exclamo mas de la emoción que de que en verdad me fuera a safar.
- ¡Estas tenso, ya subete! -
Pujido, gemido, jadeo, emplacada, entra la cuerda, libro el paso y respiro.
- Ya estoy, le sigo -
- Orale - Llego a la siguiente placa y otra vez el show. Como que se me resbala una mano.
- ¡Chale, vuelo, caigo, agh, caigo!- yo ahi buscandole pretextos, pero sin volar.
- Mira chillón. ¡Emplacate, mete tu cuerda y luego vuelas!- me grita el "jefe", mas divertido que enojado.
- Bueno, pos ya que - un par de jadeos y meto anilla y cuerda. - Adentro, le sigo -
- Vas - Llego a la siguiente placa y otra vez mi show
- Me lleva, ¿y ahora que? ¿para donde le doy?- risas alla abajo, sudor en las manos y
otra anilla en su lugar. Voleo a ver a Josue me observa y luego agacha la cabeza algo nervioso
- Ya mejor no te digo nada - lo oigo decir algo nervioso -a ver si no me pasa igual - se rie el "jefe" de su propia broma.
- Andale, ya te vere yo - me burlo y al rato llego a la reunión. A medio camino empiezo a oir los pujidos del jefe.
- Uff, agh, vengo pujando compadre - se rie el "jefe" mientras estira una pierna para alcanzar una pisadera lejos a su derecha.
- Ay, ¿!En serio!?, si no me dices ni me entero - risas a mas no poder.

Al rato hicimos cumbre, pero esta vez todo risas, bromas, payasadas, chistes y demás. Y ya arriba, el abrazo, la felicitación de otra cumbre satisfactoria, la contemplación del paisaje regalo del exito.

Si, otra vez cumbre, pero esta vez el sentimiento es distinto.

Esta vez no fue el triunfo personal, la derrota de uno mismo. Esta vez fué el compañerismo, la confianza, el trabajo de equipo.

Esta vez la amistad hizo cumbre.

Cronica de la Azteca



Cronica "La Azteca" o un dia de "miedo aparente".

Esta ruta (La Azteca), la intente una vez cuando tome mi curso de
escalada, tiene un despege bastante curioso. Hay que subirse a una
roca como de 1.5 porque los primeros agarres para el despege estan
como a tres mts del suelo...mas explicitamente es como un techo.

Bueno, aquel fin de semana traia yo la inquietud de volver a probarme
en esa ruta, sentia ese cosquilleo especial en la yema de los dedos
cada vez que pensaba en ella.

Upa, me parecio que el ambiente estaba cargado de expectación, como
si aquella tremenda roca no hubiera esperado verme por ahi de nuevo.
Nos empezamos a armar. El que fuera mi instructor y ahora mi mejor
amigo (Josué Bustos) le dijo a Jorge que punteara la ruta. Pero
yo ya me terminaba de preparar.
- Dejenme probar, a ver si puedo ¿ok? - Solicité
- Miralo a este - se burlo Jorge (mi otro instructor y mi otro mejor
amigo) mientras se terminaba de colocar el arnés - Orale pues, vas -
dijo y me cedió el paso.

Me subi a la piedra que sirve de apoyo para alcanzar las primeras
placas, y probe un par de veces los agarres, me era necesario estirar
bien los brazos para alcanzarlos, lo que me dejaba con poco
equilibrio para buscar donde poner los pies. Después de algunos
intentos infructuosos incluso utilizando un estribo, le cedi el paso
a Jorge.

Este amigo si que es sorprendente, parece que tiene pegamento en las
manos y en los pies, yo nada mas lo vi apoyar las manos en la roca y
enseguida las siguió su cuerpo y en un santiamen ya había librado el
paso. Sin embargo, a diferencia de su habitual manera fluida
y flexible de escalar, ahora lo veía algo tardo y cuidadoso en cada
paso.

- Ya no pujes y muevete - se burló Josué al notar lo mismo que yo.
Después volteo para decirme - Ahora si te vamos a ver volar,
compadre - dijo en un sentido enigmatico. Ya antes me habia platicado
de que, allá arriba en la cumbre, supuestamente hay que pasar de una
roca a otra de un salto con el vacío bajo los pies...paso que yo aún
no conocía.
- Si como no, primero deja ver si despego -
- Nada, vinimos a subir y vamos a subir, echele ganas -
- Ok-

Después de otro rato Jorge se detuvo a descansar, la verdad la ruta
estaba un poco sucia dado que no es muy concurrida, lo que la hace
algo dificil. Jorge se metió tanto en su escalada que se pasó de la
primera reunión.
- ¿Que creen? - nos dijo medio alzando la voz para hacerse escuchar.
- ¿Que? - le respondimos desde abajo.
- ¿Querian hacerla en tres largos?, pos ahora se aguantan y la van a
hacer en dos - anunció al notar que ya estaba a medio camino de la
segunda reunión.
- No te pases.... - le dijimos casi al mismo tiempo.
- Se aguantan - repitió con sorna.
- No jueges.... - protestamos de nuevo.
- Se aguantan - volvió a repetir ya un par de pasos mas arriba y mas
al rato anunció que habia llegado a la segunda reunión. Entonces me
preparé para intentar una vez mas el despege. Pujando, haciendo
trampa y jadeando pude superar el paso.
- Ya pasaste lo imposible, ya nada mas falta lo dificil - animó Josué.
- Sep, consuelame compadre - Realmente se sentía sucia la ruta, con
un poquito de tierra y algunos pequeños musgos semisecos aqui y alla.
Alcanzé a Jorge en la primer reunión y al poco se nos unió Josué.

Nuevamente Jorge punteó el tercer largo. Ahí la ruta parecía mas
rala, algo sucia de liquenes. Y algo mas que solo vertical para mi
parecer. A un par de metros de la reunión, Jorge puso su pie derecho
en un apoyo que parecía franco, pero cuando puso mas su peso
para alcanzar el siguiente agarre....su pié resbalo.
- Ufa - exclamó y como pudo volvió a colocar la punta del zapato...y
volvió a resbalar - !Oh que la....!- ante tal situación cambió ese
apoyo por uno mas breve pero que le brindo lo que el otro algo mas
grande no. Más arriba, vimos un milenario clavo de esos que usan en
las vias, herrumbroso e impasible, mudo testigo del paso de quien
sabe cuantos escaladores antes que nosotros.

Ahi si senti que Jorge se tardo mucho mas en llegar la siguiente
reunión, lo que no ayudo a mis nervios, y menos con las asuzadas de
Josué recordandome el paso a saltar allá arriba.
Por fin llegó el aviso de Jorge en la reunión, y le siguió Josue.
- Te veo allá arriba - se despidió
- Vas -
A Josué le pasó lo mismo que a Jorge al poner el pié en la "resbalosa
pisadera" y es que los movimientos de la ruta casi te obligan a pisar
ahí. El solo se resbalo una vez y libro el paso. Nuevamente la
espera, colgado ahi de la reunión, sintiendo el aire en mi espalda,
viendo un grupo de nubes dejarse venir allá atrás con un presagio de
lluvia, midiendo mis proximos movimientos para no resbalar donde lo
habian hecho mis compañeros antes, !!! disfrutando a rabiar el estar
ahi !!!.

- !!!LLEGUEEE !!! !! RECUPEROOOO !! - escuche a Josué muy arriba de
donde estaba yo. La cuerda empezó su desparpajada danza mientras se
agitaba al ser halada hacia arriba hasta que un leve tiron en mi
arnés anunció el final de la maniobra.
- !!! VOY !!! - avisé. Empezé a avanzar, las manos "atascadas" de
magnesia, y repitiendome -"No debo pisar ahi", "No debo pisar
ahi", "No deb...." - !ras!, ahi va Ricardo. ¿Pero como hiba a hacer
lo mismo que mis compañeros?, !nada! !yo si voleeeeee...!.

Por extraño que parezca, no senti miedo, ni siquiera nervios, mis
manos me separaron casi automaticamente de la pared con un empujón
suave e inmediatamente fueron a sujetarse de la cuerda que se tensó
más rápido de lo que estaba acostumbrado a fuerza de punteadas. Asi
de grande es la confianza que tengo en mis compañeros y en el cuidado
que le damos al equipo.

Volví a encarar el paso, cambiando de apoyo para librarlo, pero la
ruta seguía sucia allá arriba, ahora si que puje y puje y puje, y al
rato alcanzé a los muchachos.
- Ya llegue, uff - y recibi el clasico -"Bieeeeen"- de Josué.- Ahora
viene lo bueno.
Señalo a su izquierda desde mi perspectiva. Ahi a unos metros, la
roca donde estabamos desaparecía en un rápido declive y mas allá se
alzaba otra. Desde mi posición no alcanzaba a ver el vacio entre las
dos rocas, lo unico que atinaba era a tratar de calcular el espacio
entre ellas....gulp....je,je...¿dos metros?....¿uno y medio?....
....¿uno?....en realidad no era tanto, pero ahi en medio habia un
vacio de 50 metros.

- ¿Listo? - me preguntó Josué.
- Si, listo, vamos - animé. Y mientras nos acercabamos a la orilla,
hiba yo calculando a ver de donde hiba a hechar carrera para tomar
vuelo. Nuevamente Jorge hiba a ser el encargado de ir adelante, por
ser mi primer paso tenía la cortesia de hacerlo mas protegido. !que
buenos compañeros tengo! !ja!.
-¿Y como le vamos a hacer para saltar?- pregunte, asi, medio al
descuido.
- A pues hay que desescalar tantito, ahi abajo hay una piedrota en la
pared. Ahi te vas a parar y saltas - informó Josué muy tranquilo.
- A bueno - contesté. !facil! ¿no?. De lo que si estaba seguro era de
que no debería de pensarlo mucho cuando fuera mi turno, de lo
contrario no lo podría hacer. Y eso fué lo que NO hizo Jorge, se
amarró, desescalo, se paro en la piedra, se giró....y lo pensó
tres veces.
- Ora Jorge, no le saques -
- Ya ni lo pienses compadre - y animos de esos. Por fin dió el
salto, voló por los aires y cayo en la otra piedra con los pies bien
plantados. Se anclo, se aseguró y recupero cuerda.
- Orale, te toca - aviso Josué mostrandome que ya me tenía bien
asegurado.

Se hizo el silencio, me acerqué a la orilla y pensaba, "no mires para
abajo, w..", desescale un poco y volteé abajo para ver la piedra que
sobresalía de la roca, apenas lo suficiente para plantar los pies
juntos, "chispas, ya vi para abajo", me paré en la piedra, me giré
para encarar el siguiente movimiento, "argh, ¿un metro y treinta?,
¿uno y setenta?, chispas ya vi para abajo de nuevo"....."pos va". Ya
ni lo pensé, jale aire, me impulsé, volé, es curiosa esa sensación de
tremendo vacio bajo los piés, ¿era un juego de mi imaginación o las
cuerdas estaban mas pesadas que de costumbre?.

!PAC!, mis pié izquierdo tocó la roca, pero no con la planta, me lo
torcí, pero con una de esas torcidas que te marean, que te aflojan
todo el cuerpo. Pero ahi no había tiempo de sentir esas cosas, mis
manos se agarraron de donde pudieron, al fin que habia suficiente
de donde. Cerré los ojos un momento. -Auc- semiexclamé-
- ¿Tas bien compadre? - - ¿Tas bien Ricardo? - preguntaron Jorge y
Josué.
- Sep - jalé aire y termine de subir y acomodarme. - Solo me torci el
pié -
- Ah, entonces tas bien - rió Jorge. Le toco el turno a Josué, que
tambien medio lo pensó.

Nos reunimos a respirar, a tomar un momento. Josué alzó su mano y
noto que temblaba, el resto hicimos otro tanto y notamos lo mismo.
Solo intercambiamos miradas y una sonrisa a medias.

¿Un dia de miedo aparente?, tal vez, pero muy satisfactorio, en
compañia de excelentes amigos.

Cronica de la Ventana Mayor

Cronica "De la Ventana, mi primera punta".

Para mi fue una experiencia de esas que se quedan en la mente para
toda la vida...y quise compartirla con ustedes.

Mi primer punta la hice en el parque nacional de "El chico" en la
Ventana Mayor, casi al final del curso que tome con Josué Bustos, gran
amigo e instructor.

Ese dia había buen sol, y prometía mantenerse, asi que procedimos al
despliege de las cuerdas y nos armamos. Se hicieron dos cordadas y me
asignaron el puesto de Lider de una de ellas. Los primeros metros me
parecieron fáciles, (faciles después de unas rutas de miedo una semana
antes en el Elefante Blanco, en Actopan).

Los siguientes metros ya fueron mas interesantes, esta ruta si que es
divertida, tiene de todo. En el segundo descanso se reunieron las dos
cordadas. De ahi habia que hacer una travesía horizontal para rodear
una "bola" con brazos y piernas y con el vacio total a la espalda. No
me pareció realmente algo tan complicado hasta que llegué al lado de
la mencionada "bola", ahi si que había que sujetarse a 20 uñas, y
durante la travesía habia que hacer que la cuerda pasara por detras de
la bola al mismo tiempo que tenia que evitar que se atorara.

Del otro lado habia un nicho, poco profundo y con una inmediata caida
en vertical. Ahi nuevamente se reunieron las dos cordadas.

- Bueno niños, a este lugar se le llama "el punto sin retorno", es
decir, de aqui en adelante nada mas hay un solo camino....!para
arriba!. Asi nos dijo el instructor con la travesura reflejada en los
ojos.

Volteé hacia arriba, la única forma que vi para salvar el nicho era
colgandose momentaneamente de una saliente, y hacer un movimiento
dinámico para alcanzar el siguiente agarre que me permitiria alzarme
comodamente y continuar.

Ahi las manos me sudaron copiosamente, una fria neblina me hizo el
favor de envolvernos haciendo mas emocionante el momento y para
rematar se soltó un aire gélido. Sinceramente dudé por un momento y
las rodillas me temblaron; no había de otra, solo habia un
camino...para arriba. Me atasqué las manos en polvo de magnesia (por
decirlo asi), respiré hondo para tragarme la adrenalina.
- !voy! - le indique decidido a mi instructor que se preparó para
darme seguro.
- Cuando quieras - me respondió mostrandome la cuerda bien sujeta en
sus manos y el sistema, en su cara habia una ligera sonrisa no supe si
de orgullo o de burla.

Con cuidado me incorporé y me sujeté a la saliente, las rodillas me
temblaron mas de la impresión de sentir el vacio a mi espalda que del
frio que hacia, senti la duda y un raro cansancio acomodarse en mis
brazos. Tragé saliva y volteé hacia abajo para buscar un apoyo para mi
pié izquierdo. Una piedrita, antes impensable para apoyarme, me sirvió
para alzarme y continuar. Todo esto coronado por un ligero aplauso de
mi instructor y su clásico "!!!Eeeso!!!".

Mas adelante perdi de vista totalmente a mi compañero de cordada (mi
instructor) y a al otro equipo. El radiotransmisor fue el único
contacto con ellos durante los siguientes metros.

Ahi empezó lo interesante...

Los agarres se fueron haciendo mas escasos y mas pequeños y después de
avanzar unos metros ya no pude seguir. Ya no encontré mas de donde
sujetarme ni donde poner los piés, las pantorrillas me empezaron a
temblar. Empezé a sentir, no sin cierta ansiedad, que los pies se me
resbalaban y que mi mano derecha, porque la izquierda ya la tenia
totalmente agotada, ya no me hiba a sostener mucho tiempo. El miedo me
hizo sentir que el vacio a mi espalda era mas profundo de lo que
realmente parecía.

- Maestro, ya no puedo seguir - llamé con lo que me quedaba de voz por
el radiotransmisor.
- ¿como? ¿donde estás? - preguntó.
- No sé - y realmente no sabia donde estaba. No alcanzaba a ver el
punto de reunión por la niebla, ni sabía si estaba cerca o si aun
faltaba mucho, y tampoco veía la siguiente placa para meter un
mosquetón.
- Anclate , dime donde estas y voy por ti - me dijo el instructor y
alcanzé a escuchar que su apoyo le preguntaba lo que estaba pasando y
me dio mucha pena escuchar que le contestaba "Ya se congeló".

Yo creo que eso fué lo que me hizo reaccionar, porque de pronto vi
agarres por todos lados donde antes no los habia, por pequeños que
fueran se me hicieron practicables. Empeze a subir de nuevo, la niebla
se abrió un poco y pude ver el punto de reunión a unos metros nada
mas, aunque en ese momento se me antojó una distacia tremenda.
Aquellas argollas amarillas me parecieron hermosas en ese momento.

Durante todo ese tenso momento, mi instructor me llamaba preguntando
como estaba y que si ya me habia anclado y que donde estaba, que si
hiba por mi; yo solo alcanzaba a responder "!NO!", a todo lo que me
decia, en algun momento lo escuche decir que tal vez habia equivocado
el camino. Pero de momento solo podia sentir mis manos y pies
encontrado en camino.

Logré pues el punto de reunión y me anclé, y tome unos
segundos para respirar y recuperar fuerzas, y entonces le indique a mi
compañero que ya estaba asegurado, que ya estaba listo para darle
seguro y que podia subir cuando quisiera. Después de unos instantes vi
aparecer la cabeza de mi instructor y lo primero que me dijo después
de revisar el sistema que habia colocado fué:
- Te felicito, estas donde debes estar -

Al poco rato se nos unió la segunda cordada y de ahi...!a la cumbre!.

Cuando llegamos todos arriba, nos abrazamos para felicitarnos y ahi
guarde un momento de silencio para agradecer a la roca que nos
permitiera llegar. Después, nos pusimos de pié alzamos los brazos y
levantamos la cara al cielo....!!! que tremenda sensación de libertad
experimente !!!

Antes todo habia sido tensión, cansancio, hasta duda y miedo; y ahora
estaba ahi sintiendome poderoso y capaz de lograr con mi vida lo que
me propusiera.


Meses después, entre amigos (incluido mi instructor), estabamos en las
ventanas otra vez, y Josué (mi instructor), dijo mas que sugerir:
- Vamos a escalar la ventana - !!Gulp!!, he de ser sincero, el miedo y
tensión de la primera vez aun estaban en mi corazon y en mis manos. No
olvidaba la gran experiencia de hacer cumbre, pero tampoco olvidaba
como me habia sentido cuando me "atoré".
- Bueno, vamos - dije yo medio intranquilo y nos pusimos en marcha al
lugar indicado. A medio camino se me acerca Josué y me dice con su
clasica sonrisa de "Ya te agarre, condenado".
- Tu vas a puntear -

!Zaz!, bueno, ¿que me quedaba decir?. Era un reto que habia que
superar...o quedarse con el miedo y la duda.

Subimos pues, otra vez me costo un poquito despegar desde el "punto
sin retorno"; y ya de ahi hiba yo muy, pero muy metido en lo mio.
Disfrutaba muchismo cada agarre y cada pisadera, cada impulso hacia
arriba y no pensaba en nada mas.

De pronto, recordé, senti un vuelco en el estomago al pensar, "Bueno,
a ver a que horas llego al punto donde me atore la vez pasada".
Cruzaba ese pensamiento por mi ocupado cerebrin cuando se me ocurre
revisar en donde estaba en ese momento... y tenia aquellas argollas
amarillas !!! en frente de mis ojos !!!. "!Vaya!" - pense para mi -
"!ya llegé y ni cuenta me di!".

Hicimos cumbre y ahi nos quedamos sentados un rato disfrutando el
paisaje y del aire que soplaba. En esa ocasión la experiencia de estar
en la cumbre era diferente. La primera vez fue algo lleno de
adrenalina, lleno de emociones avasalladoras, impactantes, que te
cortan la respiración. Esta vez yo lo sentia mas intenso sentia una
vivaz euforia...

!! me habia derrotado a mi mismo, me habia superado a mi mismo !!

y ahora estaba ahi, donde no todo el mundo va a estar y sintiendo lo
que yo sentia en ese momento.

Fue algo grandioso, no lo cambiaria por nada.

Gracias Josué, por tu paciencia, enseñanzas y confianza. Gracias al
amigo y al instructor.

Turismo alternativo en Hidalgo


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Cursos, actividades, expediciones de 1, 2, 3 y hasta 5 dias.

Todas estas actividades las podran practicar personas desde 10 años de edad; y recuerden no necesitan tener experiancia alguna, solo ganas de divertirse a lo grande.