viernes, abril 28, 2006

Cronica de la Azteca



Cronica "La Azteca" o un dia de "miedo aparente".

Esta ruta (La Azteca), la intente una vez cuando tome mi curso de
escalada, tiene un despege bastante curioso. Hay que subirse a una
roca como de 1.5 porque los primeros agarres para el despege estan
como a tres mts del suelo...mas explicitamente es como un techo.

Bueno, aquel fin de semana traia yo la inquietud de volver a probarme
en esa ruta, sentia ese cosquilleo especial en la yema de los dedos
cada vez que pensaba en ella.

Upa, me parecio que el ambiente estaba cargado de expectación, como
si aquella tremenda roca no hubiera esperado verme por ahi de nuevo.
Nos empezamos a armar. El que fuera mi instructor y ahora mi mejor
amigo (Josué Bustos) le dijo a Jorge que punteara la ruta. Pero
yo ya me terminaba de preparar.
- Dejenme probar, a ver si puedo ¿ok? - Solicité
- Miralo a este - se burlo Jorge (mi otro instructor y mi otro mejor
amigo) mientras se terminaba de colocar el arnés - Orale pues, vas -
dijo y me cedió el paso.

Me subi a la piedra que sirve de apoyo para alcanzar las primeras
placas, y probe un par de veces los agarres, me era necesario estirar
bien los brazos para alcanzarlos, lo que me dejaba con poco
equilibrio para buscar donde poner los pies. Después de algunos
intentos infructuosos incluso utilizando un estribo, le cedi el paso
a Jorge.

Este amigo si que es sorprendente, parece que tiene pegamento en las
manos y en los pies, yo nada mas lo vi apoyar las manos en la roca y
enseguida las siguió su cuerpo y en un santiamen ya había librado el
paso. Sin embargo, a diferencia de su habitual manera fluida
y flexible de escalar, ahora lo veía algo tardo y cuidadoso en cada
paso.

- Ya no pujes y muevete - se burló Josué al notar lo mismo que yo.
Después volteo para decirme - Ahora si te vamos a ver volar,
compadre - dijo en un sentido enigmatico. Ya antes me habia platicado
de que, allá arriba en la cumbre, supuestamente hay que pasar de una
roca a otra de un salto con el vacío bajo los pies...paso que yo aún
no conocía.
- Si como no, primero deja ver si despego -
- Nada, vinimos a subir y vamos a subir, echele ganas -
- Ok-

Después de otro rato Jorge se detuvo a descansar, la verdad la ruta
estaba un poco sucia dado que no es muy concurrida, lo que la hace
algo dificil. Jorge se metió tanto en su escalada que se pasó de la
primera reunión.
- ¿Que creen? - nos dijo medio alzando la voz para hacerse escuchar.
- ¿Que? - le respondimos desde abajo.
- ¿Querian hacerla en tres largos?, pos ahora se aguantan y la van a
hacer en dos - anunció al notar que ya estaba a medio camino de la
segunda reunión.
- No te pases.... - le dijimos casi al mismo tiempo.
- Se aguantan - repitió con sorna.
- No jueges.... - protestamos de nuevo.
- Se aguantan - volvió a repetir ya un par de pasos mas arriba y mas
al rato anunció que habia llegado a la segunda reunión. Entonces me
preparé para intentar una vez mas el despege. Pujando, haciendo
trampa y jadeando pude superar el paso.
- Ya pasaste lo imposible, ya nada mas falta lo dificil - animó Josué.
- Sep, consuelame compadre - Realmente se sentía sucia la ruta, con
un poquito de tierra y algunos pequeños musgos semisecos aqui y alla.
Alcanzé a Jorge en la primer reunión y al poco se nos unió Josué.

Nuevamente Jorge punteó el tercer largo. Ahí la ruta parecía mas
rala, algo sucia de liquenes. Y algo mas que solo vertical para mi
parecer. A un par de metros de la reunión, Jorge puso su pie derecho
en un apoyo que parecía franco, pero cuando puso mas su peso
para alcanzar el siguiente agarre....su pié resbalo.
- Ufa - exclamó y como pudo volvió a colocar la punta del zapato...y
volvió a resbalar - !Oh que la....!- ante tal situación cambió ese
apoyo por uno mas breve pero que le brindo lo que el otro algo mas
grande no. Más arriba, vimos un milenario clavo de esos que usan en
las vias, herrumbroso e impasible, mudo testigo del paso de quien
sabe cuantos escaladores antes que nosotros.

Ahi si senti que Jorge se tardo mucho mas en llegar la siguiente
reunión, lo que no ayudo a mis nervios, y menos con las asuzadas de
Josué recordandome el paso a saltar allá arriba.
Por fin llegó el aviso de Jorge en la reunión, y le siguió Josue.
- Te veo allá arriba - se despidió
- Vas -
A Josué le pasó lo mismo que a Jorge al poner el pié en la "resbalosa
pisadera" y es que los movimientos de la ruta casi te obligan a pisar
ahí. El solo se resbalo una vez y libro el paso. Nuevamente la
espera, colgado ahi de la reunión, sintiendo el aire en mi espalda,
viendo un grupo de nubes dejarse venir allá atrás con un presagio de
lluvia, midiendo mis proximos movimientos para no resbalar donde lo
habian hecho mis compañeros antes, !!! disfrutando a rabiar el estar
ahi !!!.

- !!!LLEGUEEE !!! !! RECUPEROOOO !! - escuche a Josué muy arriba de
donde estaba yo. La cuerda empezó su desparpajada danza mientras se
agitaba al ser halada hacia arriba hasta que un leve tiron en mi
arnés anunció el final de la maniobra.
- !!! VOY !!! - avisé. Empezé a avanzar, las manos "atascadas" de
magnesia, y repitiendome -"No debo pisar ahi", "No debo pisar
ahi", "No deb...." - !ras!, ahi va Ricardo. ¿Pero como hiba a hacer
lo mismo que mis compañeros?, !nada! !yo si voleeeeee...!.

Por extraño que parezca, no senti miedo, ni siquiera nervios, mis
manos me separaron casi automaticamente de la pared con un empujón
suave e inmediatamente fueron a sujetarse de la cuerda que se tensó
más rápido de lo que estaba acostumbrado a fuerza de punteadas. Asi
de grande es la confianza que tengo en mis compañeros y en el cuidado
que le damos al equipo.

Volví a encarar el paso, cambiando de apoyo para librarlo, pero la
ruta seguía sucia allá arriba, ahora si que puje y puje y puje, y al
rato alcanzé a los muchachos.
- Ya llegue, uff - y recibi el clasico -"Bieeeeen"- de Josué.- Ahora
viene lo bueno.
Señalo a su izquierda desde mi perspectiva. Ahi a unos metros, la
roca donde estabamos desaparecía en un rápido declive y mas allá se
alzaba otra. Desde mi posición no alcanzaba a ver el vacio entre las
dos rocas, lo unico que atinaba era a tratar de calcular el espacio
entre ellas....gulp....je,je...¿dos metros?....¿uno y medio?....
....¿uno?....en realidad no era tanto, pero ahi en medio habia un
vacio de 50 metros.

- ¿Listo? - me preguntó Josué.
- Si, listo, vamos - animé. Y mientras nos acercabamos a la orilla,
hiba yo calculando a ver de donde hiba a hechar carrera para tomar
vuelo. Nuevamente Jorge hiba a ser el encargado de ir adelante, por
ser mi primer paso tenía la cortesia de hacerlo mas protegido. !que
buenos compañeros tengo! !ja!.
-¿Y como le vamos a hacer para saltar?- pregunte, asi, medio al
descuido.
- A pues hay que desescalar tantito, ahi abajo hay una piedrota en la
pared. Ahi te vas a parar y saltas - informó Josué muy tranquilo.
- A bueno - contesté. !facil! ¿no?. De lo que si estaba seguro era de
que no debería de pensarlo mucho cuando fuera mi turno, de lo
contrario no lo podría hacer. Y eso fué lo que NO hizo Jorge, se
amarró, desescalo, se paro en la piedra, se giró....y lo pensó
tres veces.
- Ora Jorge, no le saques -
- Ya ni lo pienses compadre - y animos de esos. Por fin dió el
salto, voló por los aires y cayo en la otra piedra con los pies bien
plantados. Se anclo, se aseguró y recupero cuerda.
- Orale, te toca - aviso Josué mostrandome que ya me tenía bien
asegurado.

Se hizo el silencio, me acerqué a la orilla y pensaba, "no mires para
abajo, w..", desescale un poco y volteé abajo para ver la piedra que
sobresalía de la roca, apenas lo suficiente para plantar los pies
juntos, "chispas, ya vi para abajo", me paré en la piedra, me giré
para encarar el siguiente movimiento, "argh, ¿un metro y treinta?,
¿uno y setenta?, chispas ya vi para abajo de nuevo"....."pos va". Ya
ni lo pensé, jale aire, me impulsé, volé, es curiosa esa sensación de
tremendo vacio bajo los piés, ¿era un juego de mi imaginación o las
cuerdas estaban mas pesadas que de costumbre?.

!PAC!, mis pié izquierdo tocó la roca, pero no con la planta, me lo
torcí, pero con una de esas torcidas que te marean, que te aflojan
todo el cuerpo. Pero ahi no había tiempo de sentir esas cosas, mis
manos se agarraron de donde pudieron, al fin que habia suficiente
de donde. Cerré los ojos un momento. -Auc- semiexclamé-
- ¿Tas bien compadre? - - ¿Tas bien Ricardo? - preguntaron Jorge y
Josué.
- Sep - jalé aire y termine de subir y acomodarme. - Solo me torci el
pié -
- Ah, entonces tas bien - rió Jorge. Le toco el turno a Josué, que
tambien medio lo pensó.

Nos reunimos a respirar, a tomar un momento. Josué alzó su mano y
noto que temblaba, el resto hicimos otro tanto y notamos lo mismo.
Solo intercambiamos miradas y una sonrisa a medias.

¿Un dia de miedo aparente?, tal vez, pero muy satisfactorio, en
compañia de excelentes amigos.

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