Cronica "De la Ventana, mi primera punta".
Para mi fue una experiencia de esas que se quedan en la mente para
toda la vida...y quise compartirla con ustedes.
Mi primer punta la hice en el parque nacional de "El chico" en la
Ventana Mayor, casi al final del curso que tome con Josué Bustos, gran
amigo e instructor.
Ese dia había buen sol, y prometía mantenerse, asi que procedimos al
despliege de las cuerdas y nos armamos. Se hicieron dos cordadas y me
asignaron el puesto de Lider de una de ellas. Los primeros metros me
parecieron fáciles, (faciles después de unas rutas de miedo una semana
antes en el Elefante Blanco, en Actopan).
Los siguientes metros ya fueron mas interesantes, esta ruta si que es
divertida, tiene de todo. En el segundo descanso se reunieron las dos
cordadas. De ahi habia que hacer una travesía horizontal para rodear
una "bola" con brazos y piernas y con el vacio total a la espalda. No
me pareció realmente algo tan complicado hasta que llegué al lado de
la mencionada "bola", ahi si que había que sujetarse a 20 uñas, y
durante la travesía habia que hacer que la cuerda pasara por detras de
la bola al mismo tiempo que tenia que evitar que se atorara.
Del otro lado habia un nicho, poco profundo y con una inmediata caida
en vertical. Ahi nuevamente se reunieron las dos cordadas.
- Bueno niños, a este lugar se le llama "el punto sin retorno", es
decir, de aqui en adelante nada mas hay un solo camino....!para
arriba!. Asi nos dijo el instructor con la travesura reflejada en los
ojos.
Volteé hacia arriba, la única forma que vi para salvar el nicho era
colgandose momentaneamente de una saliente, y hacer un movimiento
dinámico para alcanzar el siguiente agarre que me permitiria alzarme
comodamente y continuar.
Ahi las manos me sudaron copiosamente, una fria neblina me hizo el
favor de envolvernos haciendo mas emocionante el momento y para
rematar se soltó un aire gélido. Sinceramente dudé por un momento y
las rodillas me temblaron; no había de otra, solo habia un
camino...para arriba. Me atasqué las manos en polvo de magnesia (por
decirlo asi), respiré hondo para tragarme la adrenalina.
- !voy! - le indique decidido a mi instructor que se preparó para
darme seguro.
- Cuando quieras - me respondió mostrandome la cuerda bien sujeta en
sus manos y el sistema, en su cara habia una ligera sonrisa no supe si
de orgullo o de burla.
Con cuidado me incorporé y me sujeté a la saliente, las rodillas me
temblaron mas de la impresión de sentir el vacio a mi espalda que del
frio que hacia, senti la duda y un raro cansancio acomodarse en mis
brazos. Tragé saliva y volteé hacia abajo para buscar un apoyo para mi
pié izquierdo. Una piedrita, antes impensable para apoyarme, me sirvió
para alzarme y continuar. Todo esto coronado por un ligero aplauso de
mi instructor y su clásico "!!!Eeeso!!!".
Mas adelante perdi de vista totalmente a mi compañero de cordada (mi
instructor) y a al otro equipo. El radiotransmisor fue el único
contacto con ellos durante los siguientes metros.
Ahi empezó lo interesante...
Los agarres se fueron haciendo mas escasos y mas pequeños y después de
avanzar unos metros ya no pude seguir. Ya no encontré mas de donde
sujetarme ni donde poner los piés, las pantorrillas me empezaron a
temblar. Empezé a sentir, no sin cierta ansiedad, que los pies se me
resbalaban y que mi mano derecha, porque la izquierda ya la tenia
totalmente agotada, ya no me hiba a sostener mucho tiempo. El miedo me
hizo sentir que el vacio a mi espalda era mas profundo de lo que
realmente parecía.
- Maestro, ya no puedo seguir - llamé con lo que me quedaba de voz por
el radiotransmisor.
- ¿como? ¿donde estás? - preguntó.
- No sé - y realmente no sabia donde estaba. No alcanzaba a ver el
punto de reunión por la niebla, ni sabía si estaba cerca o si aun
faltaba mucho, y tampoco veía la siguiente placa para meter un
mosquetón.
- Anclate , dime donde estas y voy por ti - me dijo el instructor y
alcanzé a escuchar que su apoyo le preguntaba lo que estaba pasando y
me dio mucha pena escuchar que le contestaba "Ya se congeló".
Yo creo que eso fué lo que me hizo reaccionar, porque de pronto vi
agarres por todos lados donde antes no los habia, por pequeños que
fueran se me hicieron practicables. Empeze a subir de nuevo, la niebla
se abrió un poco y pude ver el punto de reunión a unos metros nada
mas, aunque en ese momento se me antojó una distacia tremenda.
Aquellas argollas amarillas me parecieron hermosas en ese momento.
Durante todo ese tenso momento, mi instructor me llamaba preguntando
como estaba y que si ya me habia anclado y que donde estaba, que si
hiba por mi; yo solo alcanzaba a responder "!NO!", a todo lo que me
decia, en algun momento lo escuche decir que tal vez habia equivocado
el camino. Pero de momento solo podia sentir mis manos y pies
encontrado en camino.
Logré pues el punto de reunión y me anclé, y tome unos
segundos para respirar y recuperar fuerzas, y entonces le indique a mi
compañero que ya estaba asegurado, que ya estaba listo para darle
seguro y que podia subir cuando quisiera. Después de unos instantes vi
aparecer la cabeza de mi instructor y lo primero que me dijo después
de revisar el sistema que habia colocado fué:
- Te felicito, estas donde debes estar -
Al poco rato se nos unió la segunda cordada y de ahi...!a la cumbre!.
Cuando llegamos todos arriba, nos abrazamos para felicitarnos y ahi
guarde un momento de silencio para agradecer a la roca que nos
permitiera llegar. Después, nos pusimos de pié alzamos los brazos y
levantamos la cara al cielo....!!! que tremenda sensación de libertad
experimente !!!
Antes todo habia sido tensión, cansancio, hasta duda y miedo; y ahora
estaba ahi sintiendome poderoso y capaz de lograr con mi vida lo que
me propusiera.
Meses después, entre amigos (incluido mi instructor), estabamos en las
ventanas otra vez, y Josué (mi instructor), dijo mas que sugerir:
- Vamos a escalar la ventana - !!Gulp!!, he de ser sincero, el miedo y
tensión de la primera vez aun estaban en mi corazon y en mis manos. No
olvidaba la gran experiencia de hacer cumbre, pero tampoco olvidaba
como me habia sentido cuando me "atoré".
- Bueno, vamos - dije yo medio intranquilo y nos pusimos en marcha al
lugar indicado. A medio camino se me acerca Josué y me dice con su
clasica sonrisa de "Ya te agarre, condenado".
- Tu vas a puntear -
!Zaz!, bueno, ¿que me quedaba decir?. Era un reto que habia que
superar...o quedarse con el miedo y la duda.
Subimos pues, otra vez me costo un poquito despegar desde el "punto
sin retorno"; y ya de ahi hiba yo muy, pero muy metido en lo mio.
Disfrutaba muchismo cada agarre y cada pisadera, cada impulso hacia
arriba y no pensaba en nada mas.
De pronto, recordé, senti un vuelco en el estomago al pensar, "Bueno,
a ver a que horas llego al punto donde me atore la vez pasada".
Cruzaba ese pensamiento por mi ocupado cerebrin cuando se me ocurre
revisar en donde estaba en ese momento... y tenia aquellas argollas
amarillas !!! en frente de mis ojos !!!. "!Vaya!" - pense para mi -
"!ya llegé y ni cuenta me di!".
Hicimos cumbre y ahi nos quedamos sentados un rato disfrutando el
paisaje y del aire que soplaba. En esa ocasión la experiencia de estar
en la cumbre era diferente. La primera vez fue algo lleno de
adrenalina, lleno de emociones avasalladoras, impactantes, que te
cortan la respiración. Esta vez yo lo sentia mas intenso sentia una
vivaz euforia...
!! me habia derrotado a mi mismo, me habia superado a mi mismo !!
y ahora estaba ahi, donde no todo el mundo va a estar y sintiendo lo
que yo sentia en ese momento.
Fue algo grandioso, no lo cambiaria por nada.
Gracias Josué, por tu paciencia, enseñanzas y confianza. Gracias al
amigo y al instructor.
toda la vida...y quise compartirla con ustedes.
Mi primer punta la hice en el parque nacional de "El chico" en la
Ventana Mayor, casi al final del curso que tome con Josué Bustos, gran
amigo e instructor.
Ese dia había buen sol, y prometía mantenerse, asi que procedimos al
despliege de las cuerdas y nos armamos. Se hicieron dos cordadas y me
asignaron el puesto de Lider de una de ellas. Los primeros metros me
parecieron fáciles, (faciles después de unas rutas de miedo una semana
antes en el Elefante Blanco, en Actopan).
Los siguientes metros ya fueron mas interesantes, esta ruta si que es
divertida, tiene de todo. En el segundo descanso se reunieron las dos
cordadas. De ahi habia que hacer una travesía horizontal para rodear
una "bola" con brazos y piernas y con el vacio total a la espalda. No
me pareció realmente algo tan complicado hasta que llegué al lado de
la mencionada "bola", ahi si que había que sujetarse a 20 uñas, y
durante la travesía habia que hacer que la cuerda pasara por detras de
la bola al mismo tiempo que tenia que evitar que se atorara.
Del otro lado habia un nicho, poco profundo y con una inmediata caida
en vertical. Ahi nuevamente se reunieron las dos cordadas.
- Bueno niños, a este lugar se le llama "el punto sin retorno", es
decir, de aqui en adelante nada mas hay un solo camino....!para
arriba!. Asi nos dijo el instructor con la travesura reflejada en los
ojos.
Volteé hacia arriba, la única forma que vi para salvar el nicho era
colgandose momentaneamente de una saliente, y hacer un movimiento
dinámico para alcanzar el siguiente agarre que me permitiria alzarme
comodamente y continuar.
Ahi las manos me sudaron copiosamente, una fria neblina me hizo el
favor de envolvernos haciendo mas emocionante el momento y para
rematar se soltó un aire gélido. Sinceramente dudé por un momento y
las rodillas me temblaron; no había de otra, solo habia un
camino...para arriba. Me atasqué las manos en polvo de magnesia (por
decirlo asi), respiré hondo para tragarme la adrenalina.
- !voy! - le indique decidido a mi instructor que se preparó para
darme seguro.
- Cuando quieras - me respondió mostrandome la cuerda bien sujeta en
sus manos y el sistema, en su cara habia una ligera sonrisa no supe si
de orgullo o de burla.
Con cuidado me incorporé y me sujeté a la saliente, las rodillas me
temblaron mas de la impresión de sentir el vacio a mi espalda que del
frio que hacia, senti la duda y un raro cansancio acomodarse en mis
brazos. Tragé saliva y volteé hacia abajo para buscar un apoyo para mi
pié izquierdo. Una piedrita, antes impensable para apoyarme, me sirvió
para alzarme y continuar. Todo esto coronado por un ligero aplauso de
mi instructor y su clásico "!!!Eeeso!!!".
Mas adelante perdi de vista totalmente a mi compañero de cordada (mi
instructor) y a al otro equipo. El radiotransmisor fue el único
contacto con ellos durante los siguientes metros.
Ahi empezó lo interesante...
Los agarres se fueron haciendo mas escasos y mas pequeños y después de
avanzar unos metros ya no pude seguir. Ya no encontré mas de donde
sujetarme ni donde poner los piés, las pantorrillas me empezaron a
temblar. Empezé a sentir, no sin cierta ansiedad, que los pies se me
resbalaban y que mi mano derecha, porque la izquierda ya la tenia
totalmente agotada, ya no me hiba a sostener mucho tiempo. El miedo me
hizo sentir que el vacio a mi espalda era mas profundo de lo que
realmente parecía.
- Maestro, ya no puedo seguir - llamé con lo que me quedaba de voz por
el radiotransmisor.
- ¿como? ¿donde estás? - preguntó.
- No sé - y realmente no sabia donde estaba. No alcanzaba a ver el
punto de reunión por la niebla, ni sabía si estaba cerca o si aun
faltaba mucho, y tampoco veía la siguiente placa para meter un
mosquetón.
- Anclate , dime donde estas y voy por ti - me dijo el instructor y
alcanzé a escuchar que su apoyo le preguntaba lo que estaba pasando y
me dio mucha pena escuchar que le contestaba "Ya se congeló".
Yo creo que eso fué lo que me hizo reaccionar, porque de pronto vi
agarres por todos lados donde antes no los habia, por pequeños que
fueran se me hicieron practicables. Empeze a subir de nuevo, la niebla
se abrió un poco y pude ver el punto de reunión a unos metros nada
mas, aunque en ese momento se me antojó una distacia tremenda.
Aquellas argollas amarillas me parecieron hermosas en ese momento.
Durante todo ese tenso momento, mi instructor me llamaba preguntando
como estaba y que si ya me habia anclado y que donde estaba, que si
hiba por mi; yo solo alcanzaba a responder "!NO!", a todo lo que me
decia, en algun momento lo escuche decir que tal vez habia equivocado
el camino. Pero de momento solo podia sentir mis manos y pies
encontrado en camino.
Logré pues el punto de reunión y me anclé, y tome unos
segundos para respirar y recuperar fuerzas, y entonces le indique a mi
compañero que ya estaba asegurado, que ya estaba listo para darle
seguro y que podia subir cuando quisiera. Después de unos instantes vi
aparecer la cabeza de mi instructor y lo primero que me dijo después
de revisar el sistema que habia colocado fué:
- Te felicito, estas donde debes estar -
Al poco rato se nos unió la segunda cordada y de ahi...!a la cumbre!.
Cuando llegamos todos arriba, nos abrazamos para felicitarnos y ahi
guarde un momento de silencio para agradecer a la roca que nos
permitiera llegar. Después, nos pusimos de pié alzamos los brazos y
levantamos la cara al cielo....!!! que tremenda sensación de libertad
experimente !!!
Antes todo habia sido tensión, cansancio, hasta duda y miedo; y ahora
estaba ahi sintiendome poderoso y capaz de lograr con mi vida lo que
me propusiera.
Meses después, entre amigos (incluido mi instructor), estabamos en las
ventanas otra vez, y Josué (mi instructor), dijo mas que sugerir:
- Vamos a escalar la ventana - !!Gulp!!, he de ser sincero, el miedo y
tensión de la primera vez aun estaban en mi corazon y en mis manos. No
olvidaba la gran experiencia de hacer cumbre, pero tampoco olvidaba
como me habia sentido cuando me "atoré".
- Bueno, vamos - dije yo medio intranquilo y nos pusimos en marcha al
lugar indicado. A medio camino se me acerca Josué y me dice con su
clasica sonrisa de "Ya te agarre, condenado".
- Tu vas a puntear -
!Zaz!, bueno, ¿que me quedaba decir?. Era un reto que habia que
superar...o quedarse con el miedo y la duda.
Subimos pues, otra vez me costo un poquito despegar desde el "punto
sin retorno"; y ya de ahi hiba yo muy, pero muy metido en lo mio.
Disfrutaba muchismo cada agarre y cada pisadera, cada impulso hacia
arriba y no pensaba en nada mas.
De pronto, recordé, senti un vuelco en el estomago al pensar, "Bueno,
a ver a que horas llego al punto donde me atore la vez pasada".
Cruzaba ese pensamiento por mi ocupado cerebrin cuando se me ocurre
revisar en donde estaba en ese momento... y tenia aquellas argollas
amarillas !!! en frente de mis ojos !!!. "!Vaya!" - pense para mi -
"!ya llegé y ni cuenta me di!".
Hicimos cumbre y ahi nos quedamos sentados un rato disfrutando el
paisaje y del aire que soplaba. En esa ocasión la experiencia de estar
en la cumbre era diferente. La primera vez fue algo lleno de
adrenalina, lleno de emociones avasalladoras, impactantes, que te
cortan la respiración. Esta vez yo lo sentia mas intenso sentia una
vivaz euforia...
!! me habia derrotado a mi mismo, me habia superado a mi mismo !!
y ahora estaba ahi, donde no todo el mundo va a estar y sintiendo lo
que yo sentia en ese momento.
Fue algo grandioso, no lo cambiaria por nada.
Gracias Josué, por tu paciencia, enseñanzas y confianza. Gracias al
amigo y al instructor.


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